Las crecientes tensiones sobre los costes de los alimentos desataron la 'Primavera Árabe' y han recrudecido la crisis humanitaria en el Cuerno de África. Tal es la volatilidad de los últimos meses y tan fuertes sus repercusiones, que varios centros de estudios económicos se han lanzado a analizar esta tendencia.
La Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas), en un informe titulado 'Los precios de los alimentos. Un nuevo equilibrio internacional' que publicó el julio, calculaba que la variabilidad en los costes del arroz ha sido cuatro veces superior en el periodo 2005-2010 a la del periodo 1990-2005. En el caso del azúcar ha sido tres veces superior y el doble en el caso del grano.
Ahora, es el Centro de Estudios de La Caixa el que pone su foco sobre este asunto. En su último informe mensual, enumera las razones de la volatilidad:
1 ) Mayor demanda y menos oferta: la población mundial pasará de casi 7.000 millones de personas en 2010 a 10.100 millones en los próximos nueve años, según Naciones Unidas. Es decir, más bocas para comer. Esto se combina con una menor oferta, "lastrada por el descenso del área cultivada en los países más productivos y la baja mecanización y productividad de la agricultura en los países en desarrollo". Como hay pocas reservas (las existencias mundiales en relación con la demanda en 2008 representaban la mitad que durante los años noventa) y más demanda, cuando hay un 'shock' de oferta el impacto sobre los precios es directo.
2 ) Más población en áreas urbanas y poder adquisitivo en algunos países 'pobres': al tener un nivel de vida alto y no vivir en el campo, demandan más alimentos. "Ambos factores contribuyen a que la demanda se vuelva más inelástica [es decir, hay una relación más directa entre la demanda y los costes] exacerbando el efecto de los 'shocks' sobre los precios. En el caso del maíz, por ejemplo, se estima que el 58% de la volatilidad media observada podría explicarse por esta causa", sostiene el documento elaborado por Sandra Jódar, del departamento de Análisis Económico de La Caixa.
4 ) Tirón de la energía y los biocombustibles: si tradicionalmente el precio de los alimentos está vinculado a la energía debido sobre todo a los costes de producción (maquinaria, fertilizante, transporte...), se ha intensificado por el uso de los productos agrícolas en la generación de biocombustible. Tanto, que la OCDE calcula la mitad del aumento del consumo de cereales entre 2005 y 2007 se produjo debido a la producción de biocombustibles.
5 ) Mercados: "El papel jugado por el incremento de las inversiones especulativas en los mercados de futuros y derivados agrícolas es más difícil de cuantificar", asegura el informe de La Caixa. Según indica, hay una correlación negativa entre los precios de los productos y de los bonos, por lo que la crisis actual de deuda conllevaría un incremento del coste de los alimentos. Y, aunque es difícil calcular el efecto a corto plazo, el documento destaca que es posible que amplifique "la volatilidad a corto plazo a través de las expectativas generadas en estos mercados financieros". Eso puede provocar la acumulación preventiva de 'stock', así como las reestricciones al comercio.
6 ) Políticas restrictivas: tanto los países desarrollados como los que aún están en desarrollo actúan sobre sus mercados internos ante estos picos de los precios. "Mientras que los primeros tienden a adoptar políticas para proteger al productor (para aumentar los precios), los segundos quieren primar la seguridad alimentaria de la población (para reducirlos)", explica. Estas restricciones al comercio suelen alterar el mercado internacional y, a la postre, también impulsan la volatilidad. De hecho, el Banco Mundial calcula que la mitad de la subida del coste del arroz se debe a este tipo de actuaciones.