martes, 15 de marzo de 2011

Las piezas del dominó mundial empiezan a tambalearse

Una gran crisis, un gran estímulo económico. Ahora la bolsa sube, al igual que lo hacen las materias primas y la lógica inductiva nos hace preguntarnos si los movimientos en la masa monetaria tendrán algo que ver. Sucesos aparentemente correlacionados pero en donde los banqueros centrales evitan la responsabilidad o se inculpan unos a otros, principalmente desde Estados Unidos señalando a los emergentes y desde los emergentes a Estados Unidos.

El Sr. Bernanke decidió realizar un gran estímulo llamado quantitative easing en aras primero de los precios y más tarde de la economía, o eso dijo. Todas las miradas se centraron inmediatamente en él, y no es para menos, estamos ante “el banquero central del mundo” puesto que su influencia no se limita a la propia Reserva Federal. ¿Por el “patrón dólar”? En parte, pero hay más. Como vemos en la siguiente gráfica del sistema económico mundial controla directamente casi el 20% del dinero que circula por el mismo, si a esa cifra añadimos las economías que ligan su divisa al dólar o a China con una especie de “semiparidad”, entonces observaremos que quien tiene la batuta del trono en la Reserva Federal lo tiene también de medio mundo. En otras palabras, cuando un dólar se imprime en Estados Unidos, el movimiento se repite en la divisa local allá a donde miremos.

Así que ese movimiento de la FED comprando deuda pública a los bancos dando liquidez a cambio quizá fuese inocente, “un simple trueque de activos” en el balance de las entidades financieras que les obliga a tomar riesgos, pero sus efectos resultan globales.

Comprender cómo pasamos del quantitative easing a lo que vemos no es tan intuitivo como parece, argumentando que se usa la impresora se justifica todo, pero su procedimiento no es tan trivial. A diferencia del “helicóptero” del que hablaba Friedman en su momento aquí no se regala dinero indiscriminadamente, el balance de los agentes económicos no aumenta, simplemente se intercambia deuda pública por efectivo. Ciertamente es un hecho sustancial pero, ¿qué pasaría si a todos los españoles nos cambiasen por ejemplo nuestros depósitos a plazo fijo por liquidez? Seguramente volveríamos a ingresarlos otra vez y “fin del quantitative easing” y sus efectos.

Luego, ¿por qué ha sido distinto? Primero porque el trueque se ha producido con bancos, y éstos buscan donde colocar de nuevo la liquidez para sacar rentabilidad. A la vez, por comprar la Reserva Federal deuda pública especialmente en plazos de varios años, la rentabilidad y por tanto las primas de riesgo usadas por los agentes se reducen, provocando movimientos más arriesgados. El resultado es que se reinvierte, y se reinvierte en treasuries, bolsa o cualquier activo que ofrezca mayor beneficio, el resultado es un rally bursátil o subidas en las materias primas.

Es interesante un artículo escrito por Fekete (gracias Suave por el link) a principios de 2010 cuando aún no veíamos los efectos que vemos:

There is a vicious spiral: the more currency the Fed creates, the more risk-free profits bond speculators will reap, contributing to a further fall of interest rates. This outcome is the exact opposite of the one predicted by monetarism. The latter predicts that the new money created by the Fed will flow to the commodity market bidding up prices there, to nip depression in the bud. Bernanke & Co. fully expects this to happen. This is not what is happening, however. The new money refuses to flow uphill to the commodity market.

Argumenta que al “obligar” a las entidades a tomar riesgos comprarán deuda pública, lo que subirá su precio y les hará ganar dinero, que a su vez volverán a reinvertir en una espiral sin límite. Esto ha ocurrido, pero ha llegado a un final, como todos vemos la deuda pública ya no es lo que era y en su lugar las materias primas ocupan el trono. Tal y como la teoría económica predice.

Creo que Fekete se equivoca porque no ve el final del “espiral vicioso”, éste se produce simplemente cuando los agentes no esperan nuevas compras de deuda pública. Así, cuando las ganancias ya no compensan a los riesgos y no se esperan grandes intervenciones, el salto se produce a activos con más riesgo, por ejemplo la bolsa. E igualmente, cuando la bolsa tiene un camino limitado al alza se produce un nuevo salto hacia más riesgo y más rentabilidad: las materias primas. ¿Hasta dónde? Pues hasta que los riesgos se conviertan en demasiado altos para las expectativas de intervención del Banco Central, y quizá ya hemos llegado a este punto.

Es curioso que ahora nadie quiera responsabilidades con el aumento del precio de los alimentos, porque como vemos estaba escrito que eso podría pasar y pasó. Ciertamente la política de la Reserva Federal no es el único factor, está también el clima o la demanda de los emergentes. Ésta última se produce con el crecimiento, pero también por otras causas:


Vaya, parece que nuestros amigos chinos no solo han incrementado sus agregados monetarios en línea con la Reserva Federal, los han multiplicado por cuatro, al menos el M2. Esto puede tener varias explicaciones, con su nivel de crecimiento para seguir disfrutando de una divisa baja deben aumentar su oferta monetaria por encima de la referencia que es el dólar. Por otra parte no han querido perder crecimiento de PIB en plena crisis mundial, por lo que han optado por la vía del incremento del crédito y la construcción necesitando aumentar la masa monetaria de forma importante.

Así, en el crecimiento de las “commodities” no solo vemos una política expansiva de la Reserva Federal, vemos principalmente una política expansiva por parte de China. Actualmente la zona del mundo que más crece, la que más aumenta su consumo, son “depredadores” de materias primas por lo que un aumento del circulante se traduce muy probablemente en más demanda.

Parece que se dan todos los factores necesarios para ver subidas; escasez, aumento de demanda por existir más dinero en circulación, bancos occidentales deseando correr riesgos entre los que hay algunos pertenecientes al cártel que controla el mercado de derivados. Ahora se tiran los trastos unas autoridades a otras, pero probablemente todos sabían que esto iba a pasar porque se daban todos los incentivos para ello. No obstante a nadie le interesaba dar marcha atrás, y no lo hicieron.


Dicen que el oro es el único elemento que no cambia de valor, que es todo lo demás lo que se modifica. Es posible que sea el último activo al que poder mirar para observar la devaluación continua a la que nos someten, ya que si miramos a cualquier otra divisa como comparación, ya sea el dólar o algún índice como el USDX, también estará adulterada. Así los tipos de cambio no dicen quien imprime, solo quien imprime menos.


Pero visto todo esto surge una pregunta, y es respecto al futuro que nos espera. A priori se dice que no habrá QE3 en EEUU, no hay motivo que lo justifique salvo que han cavado un hoyo del que no saben cómo salir, pero si siguen cada vez será más hondo. Por ello, todas las decisiones adulteradas y buscando el riesgo que han tenido los agentes pueden revertirse y pueden afectar a la deuda pública o a la bolsa. Estamos ante un momento clave para dilucidar la salud americana. Por otra parte, esto unido a los primeros síntomas de desaceleración china aumenta las sospechas de ver algo similar en las materias primas. Y por si fuese poco, antes o después debemos ver subidas de tipos, los intereses reales negativos que dopan la economía y se reflejan en el oro, están llegando a su final si hacemos caso a Trichet por lo que en los próximos meses se añade una nueva incertidumbre. Europa está mal, el mundo árabe en revolución, Japón inmerso en un suceso trágico, China con señales de desaceleración, Estados Unidos a punto de finalizar unos estímulos que lo han mantenido con vida… ¿Alguien dijo optimismo?

El dominó parece estar colocado estratégicamente y las piezas empiezan a moverse, ¿se caerá alguna ficha y con ella la hilera completa?