Existe una alta controversia sobre una cuestión que, al contrario que otras puramente dialécticas, nos afecta al bolsillo. El debate se centra en la fuerte presión que estamos viendo sobre el precio de las materias primas, algunos lo atribuyen a la especulación, otros a la demanda y los terceros contemplan pensativos la conversación.
Extrapolando un poco ahí tenemos al Banco Central Europeo y a la Reserva Federal. El primero ha amenazado con subir tipos en abril, señal de que teme a la inflación más que al negativo efecto que su decisión pueda tener sobre los periféricos. La segunda por la contra, a pesar de tener fama de ser muy ágil y rápida, sigue plácidamente con sus estímulos e incluso hemos visto a Bernanke afirmar que no está preocupado por todo esto. ¿Quién tiene razón?
Podrían parecer voces discrepantes, y es posible que lo sean, pero también puede que no. Hay dos formas de medir la inflación, uno es el indicador “normal” y otro es la subyacente que excluye los precios energéticos y los productos frescos por considerarse volátiles. A priori un banquero central debe centrarse en la segunda, porque su visión debe ser a largo plazo. Eso parece hacer la Reserva Federal obviando lo coyuntural.
No obstante, en ciertos casos ante una subida prolongada de las materias primas o commodities la subyacente también puede verse resentida. ¿Cómo? Básicamente porque si a las empresas les suben los costes intentarán vender a mayor precio dentro de lo posible para mantener su beneficio. Pensemos por ejemplo en el algodón y la ropa. A priori el BCE piensa que la demanda interna de la Eurozona es lo suficientemente fuerte como para que eso ocurra y trata de evitarlo subiendo los tipos de interés. La FED por su parte cree que la demanda interna es demasiado débil para repercutir costes o bien que la subida de las materias primas llegará a su final.
Podríamos preguntarnos en donde ve el BCE una fuerte demanda interna a excepción de Alemania, pero el debate en la blogosfera ha cogido otros derroteros. Todo gracias a la FED de San Francisco que ha publicado esta excelente gráfica:

La línea azul representa la producción industrial mundial. En rojo podemos ver el índice CRB que trata de replicar el comportamiento de las materias primas o commodities.
Quizá la FED y el BCE no estén tan distanciados en sus planteamientos, en donde hay poco acuerdo es en qué causa la subida de las materias primas. ¿Es culpa de los macroestímulos de Bernanke? ¿Es culpa de la especulación? ¿De los países emergentes? Por eso esta gráfica, sin hacer mucho ruido, se ha puesto en un abrir y cerrar de ojos en el centro del debate y ha sido reproducida prácticamente en todas las webs influyentes. Muestra claramente como los precios de las commodities no hacen más que subir porque existe una fuerte demanda para ellas, quizá por una hipotética recuperación, quizá simplemente por los emergentes, pero la demanda es real.
Para algunos el debate queda así zanjado, si lo que vemos es fruto de los fundamentales macroeconómicos entonces las políticas de la Reserva Federal no han tenido nada que ver. Punto y final. De hecho, como la gráfica viene de la propia afectada es posible que tratasen de dar esa imagen, pero no todo el mundo ha dado la respuesta por válida. En el lado contrario encontramos lo siguiente:

Es posible que haya más demanda, pero el hecho es que casualmente el rebote empezó tras la expansión monetaria. Es más, parece que hay mayor correlación entre los precios y la línea azul (FED) que con la línea verde (industria), eso dice el autor. Por último señala cómo sucede esto, mecanismo que ya he mencionado en varias ocasiones, cómo los bancos a los que se les dota de liquidez a cambio de deuda pública cumplen su función en el mercado.
De forma muy sucinta quedan reflejadas ambas visiones, ¿con cuál se identifican? Antes de que contesten déjenme que dé mi opinión al respecto. Personalmente creo que ambas teorías son correctas, en mi opinable y discutible visión del mundo la demanda es real y a la vez la FED ha puesto su granito de arena. ¿Cómo? La respuesta se llama China.
China ha impreso tanto dinero como Bernanke o más, de hecho cuatro veces más. En parte para compensar la política devaluatoria de la Reserva Federal, teniendo que hacer un mayor esfuerzo por su fuerte crecimiento, y en parte porque veían como el mundo se desaceleraba y ellos eran su fábrica, por tanto el siguiente escalón. Huyeron a base de deuda canalizada al Real Estate, éste se convirtió en motor del país y todo volvió a girar. Así la voraz demanda de materias primas podía seguir su curso y lo siguió.
Un dato más. China importa la mitad de todas las materias primas del mundo en multitud de productos. ¿Quién si no más que ellos pueden provocar la subida que vemos en los precios?

Por ello es posible que FED y BCE tengan una visión similar y estén llevando a cabo distintas políticas porque unos perciben demanda interna y los otros no. La otra opción es que discrepen, y la discrepancia estaría en la duración que vemos de la subida de los precios de las materias primas. ¿De quién depende ésta? De China, y China se está frenando, solo que no se sabe cuánto. ¿Qué opinión tendrán Bernanke y Trichet del gigante asiático? Las opciones serían “hard o soft landing” (aterrizaje brusco o suave), de escoger distintas opciones también se entenderían las distintas decisiones sobre los tipos. Seguramente todo se base en una distinta percepción de la demanda interna, pero igualmente China, para bien o para mal, marcará nuestro futuro... incluso en el funcionamiento "de las impresoras".