Hay varios motivos para poder pensar que una eventual crisis en China no será como la que hemos visto en Estados Unidos, pero fundamentalmente uno: porque no quieren. Así lo avalan los hechos, contrariamente a occidente donde sobran las buenas intenciones pero no las acciones. ¿Cuántas veces habremos escuchado eso de “no volverá a pasar”? Y aquí estamos varias crisis financieras después, olvidando a medida que pasa el tiempo que nada ha cambiado.
En el gigante asiático han empezado hace tiempo a endurecer las condiciones para provocar un ajuste en la economía, tanto en el sector del Real Estate, limitando severamente las compraventas de inmuebles, como en la propia banca con más requisitos de capital y tipos más altos. Intentan que los problemas no se hagan demasiado grandes, un frenazo a tiempo es una victoria en este caso. Algo así como si en España alguien decidiese coger el toro por los cuernos y pinchar la burbuja antes de que lo hiciese la falta de liquidez internacional dejándonos sin margen de maniobra. Ahora mismo no estaríamos bien, nadie lo está, pero al menos habríamos tenido tiempo para minimizar los problemas más acuciantes como el paro y ciertas personas se habrían librado de cometer una de las peores inversiones financieras de sus vidas. Quizá ahora no seríamos señalados con el dedo por el mundo adelante, quien sabe.
Las autoridades chinas creen que están en ese punto y que es crucial actuar, tienen razón, como ya hemos visto numerosas veces en esta sección los números son preocupantes: alta deuda de los promotores en términos relativos superior incluso a España, crecimiento crediticio explosivo, dependencia mayúscula del Real Estate para hacer crecer el PIB… pero como también he dicho tienen una ventaja: quieren hacer las cosas lo mejor posible.
Así es que las autoridades actúan y no dejan estirar el chicle hasta que se rompe por la inercia. Eso en Estados Unidos sería impensable, ¿alguien se imagina un pinchazo antes de que Goldman Sachs hiciese negocio en contra sus propios clientes de productos “basura”? ¿Alguien se imagina un pinchazo antes de que Goldman Sachs tuviese los suficientes CDS de AIG para ganar con su colapso? No se hizo nada porque había que esperar a que algunos maximizasen ganancias, en nombre del libre mercado eso sí, ese que permite que entidades que seguramente estarían quebradas sin ayuda estatal hoy puedan operar y pagar bonus récord. Eso es el libre mercado para algunos. En China no tienen esos prejuicios, se dicen comunistas aunque no lo sean y eso los exonera de justificarse, no lo comparto pero es cierto que les proporciona ciertas ventajas.
Así que, finanzas creativas las justas, CDS que solo pueden comprarse con subyacente, bancos dedicados a la economía real y si en algún momento hay que pinchar la burbuja porque se cree lo mejor para todos pues se pincha. Esa es China, con sus virtudes y defectos. Lo que hace impensable una crisis “a la americana”. No se trata de reeditar el debate que surgió en su momento con la URSS y que los austriacos ganaron dudando de su viabilidad centralizada, sino de inferir efectos. Por ello creo que aunque podría ser una crisis grave el mundo seguirá mirando igualmente en un futuro hacia Asia.
LOS DATOS ACTUALES
Ahora bien, ¿será una crisis grave, un “hard landing”? Es pronto para saberlo por los datos oficiales. Pongámonos en perspectiva. El PIB chino crece como crece por dos motivos: industria exportadora y Real Estate. La balanza comercial ha empezado el año algo floja obteniendo en febrero el mayor déficit en siete años, y por si fuese poco en marzo se esperan también números negativos, algo sorprendente para “la fábrica del mundo”. ¿Una técnica para contener la inflación? En las economías “rojas” todo es posible. Una menor entrada de divisas ayudaría y casualmente las previsiones hablan de mejorar el superávit en la segunda mitad del año justo cuando las autoridades creen que la presión inflacionaria se frenará. Son previsiones, lo mío especulaciones, pero ahí están. Además sería fantástico volver a contar con el superávit si la economía se desacelera.
Por otra parte los indicadores manufactureros, aunque aún marcan expansión, mostraron en febrero un retroceso alarmante y es posible que pronto empiece a contraerse la producción.

Vamos con el Real Estate. El principal indicador lo tenemos en el volumen de crédito que realizan las entidades financieras, ya que éstas se han centrado fundamentalmente en el sector inmobiliario desde que estalló la crisis y se optó por un gran estímulo por esta vía. A su vez el volumen de crédito viene marcado con una importante correlación por el crecimiento del agregado monetario M2.
Ambos indicadores crecen, y de forma muy importante, pero por primera vez en mucho tiempo no superan los parámetros del gobierno, demostrando que el endurecimiento monetario está empezando a funcionar al menos en apariencia.
La base monetaria M2 creció un 15.7% interanual en febrero bajando del 17.2% de enero, menos de lo esperado y por debajo del “target” de las autoridades, un 16%. Por otra parte el crédito en febrero fue de 535.6 mil millones de yuanes, la mitad de 1,04 billones de enero y por debajo de las expectativas de 628 mil millones de los analistas. No obstante es habitual que concedan menos créditos en el segundo mes del año que en el primero, además no es raro que los bancos hagan “pequeñas trampas” con magnitudes fuera de balance por lo que es pronto para pronunciarse. Por si fuese poco se especula con un cambio contable que podría haber distorsionado los datos del agregado M2, por lo que ahora mismo existe bastante confusión sobre el análisis de las cifras. De lo que no hay ninguna duda es de la dirección que están tomando los acontecimientos, que es la siguiente:

Parece claro que China, el gigante asiático, se frena. Aún no sabemos cuánto pero sí la dirección que está tomando y a este paso pronto tendremos noticias sobre la intensidad. Próximamente en los mejores portales de economía…
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