Un debate que antes estaba reservado a las mentes más abiertas está emergiendo a una velocidad sorprendente en el día a día: la salud de la economía china. Nadie puede negar el trabajo hecho en el país asiático, de ser un país pobre ha pasado a ser la fábrica del mundo, luego su abastecedor y ahora quiere situarse a la cabeza del mismo. Los excelentes datos en educación certifican que no todo es ciencia ficción, la importancia geopolítica que están aquí para quedarse. Ahora bien, ¿es sostenible lo que vemos?
El secreto parece estar en las exportaciones, en llevar productos manufacturados al lugar en donde haya un consumidor que esté dispuesto a pagar menos. Por otra parte han analizado de forma sobresaliente la maquinaria financiera estadounidense acoplándose a ella de la única manera conocida hasta el día de hoy. Además de fabricar y exportar a bajo coste, han controlado estrictamente su tipo de cambio para sobrevivir a las locuras de los banqueros centrales estadounidenses. ¿El dólar se devalúa? Ok, no hay problema, mejor.
Es una buena manera de luchar contra la moneda de referencia global, lo malo es que es muy difícil salir bien parado de ello ya que las necesidades de dos países pueden ser muy distintas en cuanto a política monetaria. Así que, luego de generarse la madre de todas las crisis en EEUU la diferencia se hace notable, unos necesitan emitir millones de dólares los otros no. ¿Qué puede hacer China para mantener el tipo de cambio si su economía crece vigorosa? Deciden no dar marcha atrás, aunque crecimientos del 6% en el PIB que tuvieron en su peor momento no son malos deciden lanzar un plan de estímulo emulando a la Reserva Federal consiguiendo copiar la devaluación del dólar.
“El juego” se vuelve complicado, pero la intervención estatal consigue esquivar la inflación. Por una parte compran más y más deuda de EEUU cambiando billetes verdes por “treasuries”, por la otra promueven el ahorro de la población y controlan al milímetro los flujos de capitales dentro del país.
Han llegado más lejos de lo que nadie pensaría en lo que a eficiencia del control por parte de tecnócratas se refiere, pero las incertidumbres surgen. ¿A dónde va todo ese “QE chino”? Según el informe de Mckinsey, que expuse la semana pasada, un 70% a construcción, promoción de inmuebles e infraestructuras. ¿A dónde va todo el ahorro dentro del país? Los más arriesgados a la bolsa y los menos al Real Estate. Los argumentos que sirven de base para las burbujas siempre parecen sólidos pero, a pesar de que China ya mira de “tú a tú” a todo el mundo, “Dña. Economía” no parece muy contenta con lo que está pasando y amenaza con aparecer con su peor cara por el exceso de inversión en ladrillo.
Podríamos decir que el secreto de China es su Real Estate. Todos conocemos su manufactura, su low cost, etcétera, pero sin lo que vemos en la construcción el milagro no habría surgido, sin este “secreto” su plan tecnócrata habría descarrilado. El problema es que ahora amenaza con descarrilar igualmente, y es que los crecimientos de doble dígito sostenidos en el tiempo en el sector que tratamos no son viables a largo plazo, antes o después la rueda para de girar (que pregunten por España). La pregunta parece ser si el descenso será brusco.
Ayer veíamos que SocGen le atribuye un 30% de probabilidades a tal suceso, pero analicemos algunos datos para que cada cual juzgue por sí mismo:
¿Ven la línea roja que apunta al cielo? Esa es China comparando el peso de los constructores y promotores sobre el PIB con otras crisis. Para que se hagan una idea, en España constructores y promotores deben unos 440.000 millones de euros, o lo que es lo mismo, aproximadamente un 40% de nuestro PIB, o lo que es lo mismo menos que sus respectivos en China. En España el cerrojazo internacional ha propiciado el pinchazo, de lo contrario seguramente seguiríamos diciendo “nunca bajan”. En China no solo no han frenazo sino que han pisado a fondo.
Ahora bien, hay que decir que China no es España, y viceversa, pues las diferencias son múltiples. Podríamos analizar una lista inmensa de cuestiones pero quiero centrarme solo en una, la que considero principal: el sistema financiero. Sin duda este factor es el elemento más importante para que estemos como estamos ¿Pasará lo mismo en China? Es una gran incógnita, pero a diferencia nuestra ellos suben tipos y tienen bancos mejor capitalizados con unos requerimientos de reservas sobre depósitos del 19.5% en grandes entidades.
Puede parecer suficiente, quizá lo sea, pero lo mismo pensaba el BDE con sus provisiones genéricas y no lo fue. Un sistema financiero mejor capitalizado aguanta más, pero no todo, y el problema es que ellos siguen confiando en el crédito. El año próximo el objetivo que préstamos del PBOC se reduce un 10%, a una cifra entre 7.5 y 7.2 billones de yuanes, inferior a 2010 pero enorme si tenemos en cuenta que venimos del “QE chino”.
El equilibrista avanza por la cuerda, es uno de los mejores que se han visto en los últimos tiempos, pero el trayecto es muy largo y complicado. Parece claro que tendrá dificultades ¿Lo harán caer? Habrá que esperar y comprobar sus grandes habilidades. Será un bonito espectáculo sin duda, todo puede pasar.

