Los test de estrés publicados el pasado viernes dejaron buenas sensaciones en los bancos españoles, por los pocos y esperados suspensos, y alguna que otra duda. Una de ellas es compartida por muchos analistas: ¿Por qué no se planteó un escenario que incluyese al menos un ‘default’ de deuda soberana? Con las primas de riesgo disparadas entre los PIGS (Portugal, Italy,Greece y Spain) y una Unión Europea llena de dudas en torno al segundo rescate de Grecia, el escenario impensable para la EBA parece cada día más cercano.
Otra de las utilidades de los test viene dada por los parámetros computados, que pueden ser interpretados como la primera vez que se tiene en Europa una medida uniforme de la exposición de los bancos a la deuda soberana de riesgo. “¿Qué bancos serían los más afectados si quebrase alguno de los países periféricos?”, se preguntaba The Wall Street Journal en su edición de ayer. Los datos responden por sí solos: los españoles. Con una exposición de 2,17 billones de dólares, de los que cerca del 66% corresponden a deuda patria, la inversión de los bancos españoles casi duplica a la de Italia, que ocupa el segundo lugar con 1,27 billones en bonos.
The Wall Street JournalLos bancos franceses y alemanes también están asumiendo riesgos. El Journal asegura que los cuatro bancos galos sometidos a los test “cuentan con $51.000 millones de deuda con clientes españoles”, mientras que solo Deutsche Bank y Commerzbank AG acumularían $81.000 millones solo en nuestro país. Y el riesgo puede ser aún mayor, ya que la EBA ha obligado a informar de las deudas soberanas contraídas por cada banco solo si estas superan el 5% del total de los préstamos de la entidad. En consecuencia, ninguna institución ha revelado sus inversiones por debajo de ese porcentaje.
Esto no es todo. “Las pruebas de tensión también demostraron otros problemas potenciales para los bancos europeos: enormes montañas de hipotecas, de pequeños préstamos a PYMES, de deuda corporativa, de créditos promotores y de préstamos personales a personas de países en crisis. Si estas economías se contraen, el riesgo de quiebra crecerá”, advierte el WSJ.