Los datos macro publicados ayer en los EEUU permitió que los índices bursátiles Usa lograsen recuperar todo lo que perdieron en la sesión precedente lo que dio también un respiro a los índices europeos que siguen presionados con unos diferenciales de tipos por las nubes. El dato más importante fue el de paro semanal el cual se situó muy cerca ya de la cota de los 400k.
En este gráfico se observa la evolución del dato de paro semanal (initial claims). En marzo de 2009 empezó a reducirse el proceso de destrucción de empleo iniciado a finales de 2007 llegando a estabilizarse en marzo de este año. Desde entonces, el dato se ha mantenido dentro de un rango delimitado por los 450k a la baja y por los 480k al alza. Este rango se rompió hace 3 semanas y, desde entonces, ha entrado en una tendencia bajista. El dato publicado ayer (407k) no está incluido en este gráfico pero indica que la tendencia bajista se agudiza. Y, además, se ha perforado la media de 200 sesiones.
Desde un punto de vista estadístico, la ruptura de los 400k es clave puesto que a partir de este nivel se empieza a construir empleo neto en la economía. Ya llevamos un par de meses en el que los datos de “payrolls” mensuales indican cierto crecimiento de empleo pero la ruptura consistente de los 400k en el paro semanal indica una aceleración de este proceso.
El S&P500 logró reaccionar con este dato y, tal y como se puede apreciar en el gráfico del Futuro continuo en base horaria que se adjunta, se alcanzaron de nuevo niveles muy cercanos a la importante resistencia situada en los 1.200 puntos después de rechazar la zona de soporte clave más inmediata (1.169 a 1.175). Es necesario que se supere el 1.200 de manera consistente para que el riesgo de “trampa alcista” aparecido tras la pérdida del 1.200 el pasado 12 de noviembre se disipe.

En cuanto a Europa, la atención seguirá centrada en la evolución de los diferenciales de tipos. Por este motivo, he subido este gráfico en el que se puede comparar la evolución del Ibex35 con la evolución de la inversa (se pone en inversa para hacer una comparación visual más fácil) del diferencial de tipos 10 años de la Deuda española respecto de la alemana.
La correlación entre ambos activos es casi perfecta hasta el pasado mes de junio (mes en el que se publicaron los “stress test”) en el que se percibe con total claridad cómo el índice empieza a subir mientras que no hay variación relevante en el diferencial de tipos. Esta pérdida de correlación alcanzó su nivel máximo a principios del mes de agosto. A partir de ese momento, los 2 activos iniciaron un movimiento equivalente que, sin embargo, marcó una clara divergencia de nuevo a mitad del mes de octubre (nuevos máximos marginales del índice respecto del máximo de agosto mientras que la inversa del diferencial se mantuvo muy lejos del máximo de julio).
Es precisamente a partir de ese momento (recordar informe de octubre titulado “esto ya lo hemos vivido) cuando la descorrelación empieza a corregirse. Lo verdaderamente preocupante es que para que la correlación volviera a ser completa, o bien vemos una recuperación de la inversa del diferencial (es decir, que se reduzca) o bien el índice debería tender a unirse a la misma lo que indica una caída al entorno de los 9.000 puntos, nivel en el que, además, se encuentra otro de los mínimos crecientes de referencia y el objetivo del doble techo que se puede haber formado en el entorno del 10.850 y que ha quedado confirmado con la ruptura en cierre de su línea clavicular (mínimo del 25 de agosto en el 9.894).
En suma, la situación de los mercados es muy parecida a la que se lleva viviendo desde noviembre del año pasado. Por un lado, se perciben síntomas de mejora de la macroeconomía en los EEUU y los resultados empresariales son positivos lo que genera valoraciones atractivas a las Bolsas. Por el otro, hay una aversión al riesgo soberano periférico perenne el cual se ve además acrecentado en estas fechas por posibles “windows dressing” (maquillaje de las carteras de cara a final de año eliminando de las mismas activos mal percibidos) lo que presiona al alza las primas de riesgo y, por lo tanto, las cotizaciones de los valores. ¿Quién se llevará el gato al agua? No lo sé. Pero lo que sí me parece sensato pensar es que las Bolsas periféricas europeas no van a rebotar mientras no mejore el diferencial de tipos lo que puede terminar arrastrando, tal y como ha ocurrido en 2 ocasiones a lo largo de 2010, al resto de Bolsas occidentales.