martes, 30 de marzo de 2010

Un mercado extraño en el que siguen ocurriendo cosas extrañas

El primer enlace lo tomo de un medio tan poco sospechoso como Wall Street Journal que nos avanza en su edición digital de ayer que el 25% de todo el volumen negociado en el NYSE corresponde a Citigroup, coincidiendo con el anuncio del Tesoro de Estados Unidos de que desea colocar el 27% que posee en la compañía financiera a lo largo de 2010. No es un récord. Como nos recuerda la propia información, el pasado 17 de diciembre dicho porcentaje se amplió hasta el 47%. Desde esa fecha, al menos en 31 ocasiones, su participación en la actividad diaria bursátil ha superado el 10%. Resulta cuando menos sorprendente que este tipo de noticias siempre procedan de compañías en las que el Estado ha jugado un papel esencial en su rescate, como AIG o Fannie Mae y Freddie Mac. Y que acaparen tal negociación pese a la profundidad y diversificación de la bolsa estadounidense. Resulta cuando menos paradójico que sean tales valores los que se hayan convertido en nidos de especulación, ¿no creen?
Segundo. La semana pasado se produjo el mayor cierre de cortos de la Historia de Estados Unidos, por un volumen de 19.000 millones de dólares, un fenómeno que ha seguido en el día de hoy con la compra de otros 1.000 por parte del banco suizo UBS. Se arguye como causa última cómo les saltan a determinados operadores stop losses sobre sus posiciones vendidas. Esto es como lo de Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. Porque tras un año como el 2009 en el que la entrada de dinero de los particulares en fondos de inversión estuvo concentrado en esa renta fija que ahora amenaza con hacerles un roto en las carteras, en lo que va de 2010, y pese a la recuperación de las últimas siete semanas, el flujo hacia los activos de acciones sigue lánguido, permaneciendo en negativo en los primeros tres meses del año. Un argumento para la reflexión sobre quiénes están manejando realmente el cotarro y con base en qué presupuestos de actuación. Sobre este particular no dejen de leer las reflexiones de David Rosenberg. Se puede decir más alto pero no más claro.
Tres. Pese a todas las incertidumbres que pesan tanto sobre la economía real como sobre la financiera, la complacencia ha hecho su aparición de un modo absolutamente sorprendente en el universo inversor. Aquí todo el mundo ha preferido mirar hacia otro lado. Ande yo caliente… Pues bien, no sólo se han tolerado niveles de sobre compra extremos no vistos desde 1972 (el RSI se ha mantenido por encima de 95 durante 10 días consecutivos por segunda vez desde 1928) sino que los indicadores de volatilidad se han desplomado, tanto para las bolsas como para la deuda… ¡con la que está cayendo a nivel soberano! Muy interesante el equivalente al VIX desarrollado por Bank of America, bautizado como MOVE, y las conclusiones a las que llega su estratega en relación al mismo. Una tranquilidad que se da pese a que el fenómeno de los negative swap spreads¸ que se da por primera vez en Estados Unidos, anticipa una desconfianza sobre el emisor que debería venir acompañada de fuertes subidas de sus tipos de interés. Curioso, ¿no? Lo que está por ver, como nos recuerdan desde Business Insider, es si queda alguien en este mundo traidor que recuerde una tendencia bajista en bonos. Miren este chart y verán a qué se refieren.
Por tanto estamos ante un mercado dominado por los de siempre, cuya acción se concentra en empresas semipúblicas y cuyos agentes han comprado el mundo del pequeño pony que, aquellos que se juegan su puesto de trabajo con la recuperación, les han querido vender. 18 meses de subidas consecutivas y lo que te rondaré morena. O no. Pero a alguien debería llamarle la atención, por ejemplo, qué ocurre en una Irlanda con una banca igualmente nacionalizada pero carente de una bolsa líder, de moneda propia y de balance administrativo holgado. Ayer mismo se filtró una posible segunda nacionalización de sus principales instituciones financieras. Uno no quiere ser malo pero lo mismo es que ni al Tesoro estadounidense le interesa, con elecciones legislativas en noviembre, que a sus contribuyentes la fiesta de los rescates les cueste dinero (pasado mañana llega Basilea III y veremos qué ocurre), ni a la Reserva Federal que el precio del dinero se dispare y se ponga en tela de juicio su actuación (y eso que ahora concluye la parte del león del QE). ¿Entonces? Pregunta abierta.

  • @S. McCoy
    Experto financiero que escribe Valor Añadido. Es un incisivo analista que despertó el interés de nuestros lectores con sus brillantes y didácticos artículos sobre empresas, sectores y tendencias del mercado.
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