La crisis de deuda y déficit público del país heleno ha sacudido los mercados en las últimas semanas, ha lastrado al euro y ha puesto en el punto de mira a otros países de la zona como España, cuyo déficit fiscal se ha disparado. Con el euro, gracias al cual creció, España ha perdido la posibilidad de devaluar la moneda para competir y recuperarse, pero lo que ahora es una cruz, podría convertirse en una oportunidad.
Nuestro país, aún estando en mejores condiciones, ha sido señalado por algunos expertos como el verdadero problema y la prensa alemana refleja esta semana el miedo por el deterioro de nuestras cuentas. El Financial Times Deutschland publicaba ayer una columna de Wolfgang Munchau, director asociado del diario, en la que afirmaba que España es una amenaza mayor, aunque su política fiscal es sólida”. Ha sido el último, pero no el único.
Otros periódicos de este país se preguntan si España será la próxima tragedia griega o califican de dramática la situación en nuestro país. Ya lo dijo hace unos días el Nobel de Economía Paul Krugman: “La mayor dificultad de la eurozona no es Grecia, sino España”. Y The Wall Street Journal destacaba recientemente la enorme cantidad de dinero que los bancos alemanes y franceses tienen comprometidos en nuestro país: la burbuja inmobiliaria se financió, en gran medida, con capital extranjero.
Aunque también hay voces positivas. La Asociación de Bancos Extranjeros en Alemania confía en que España será capaz de financiar su deuda, pese a las dudas que han surgido en los mercados de capital las últimas semanas.
Cara y cruz del euro
Nuestro país necesita, según los expertos, una reforma estructural para atajar la crisis. Haría falta, dicen, una reforma laboral urgente y una reducción salarial. El problema ahora mismo es que España no puede devaluar su moneda, como hizo en otras crisis, y eso le resta competitividad. Krugman criticó en su blog que se había adoptado el euro demasiado pronto y señaló que España necesitaría dejar caer su divisa un 20%.
“Estamos mejor con el euro, gran parte de nuestro éxito se debe a los esfuerzos que hizo España por entrar en la moneda única y por la política de ajuste presupuestario que conllevó”, subraya Rafael Pampillón, economista del IE Business School. Gracias al euro “obtuvimos una financiación muy barata que nos permitió crecer y crear empleo”, recuerda.
Ahora no podemos devaluar la peseta y “hay que ajustar la economía de otra forma, reducir costes, mejorar la competitividad por otras vías, como la I+D”, dice, “haya que hacer los ajustes que no hicimos”. Y añade que “la moneda como factor de competitividad es mediocre, deberíamos competir como lo hace Alemania”, destaca.
Y a medio o largo plazo estos ajustes que tienen que llevarse a cabo por la imposibilidad de devaluar la divisa, considera el experto, podrían beneficia a nuestro país. En cualquier caso, estamos en el euro y no hay marcha atrás, “salirse sería una barbaridad”, sentencia.
Una opinión que comprarte Eugenio Regio, profesor del Departamento de Economía de ESADE. El euro nos ha aportado "algo tan importante como la disciplina fiscal y la estabilidad monetaria". Además, considera que en el pasado se ha abusado mucho de la devaluación de la peseta, una medida que tiene consecuencia negativas "desde un punto de vista de crecimiento sostenible y a largo plazo, como se ha visto" y que conllevó una "inflación galopante". Devaluar la moneda implicaría también que la financiación desde el exterior sería más cara.
"La devaluación sólo se puede plantear desconociendo nuestra historia", sentencia Regio, porque, además, España depende mucho de las importaciones y aunque las exportaciones ganen competitividad, los gastos de las empresas se encarecerían. El aspecto negativo es que el Banco Central Europeo no toma las decisiones teniendo en cuenta sólo las necesidades de nuestra economía.
Por su parte, Alejando Inurrieta, del IEB, destaca que el euro, sobre todo en sus momentos de mayor fortaleza, ha contribuido a abaratar las importaciones, en especial las del petróleo, un aspecto clave debido a la dependencia energética de nuestro país.
Además, la moneda única facilita los intercambios comerciales, que en el caso español se efectúan en su mayoría (aproximadamente el 70%) dentro de la Unión Europea. El problema es que España es más elástica a la cotización del euro que, por ejemplo, Alemania, en lo que a las exportaciones se refiere por una falta de valor añadido.
Los políticos defienden la moneda única
El secretario de Estado, José Manuel Campa, ha dicho esta semana que España también se está beneficiando de su pertenencia a la zona euro. "Nos estamos beneficiando de tipos de interés cercanos a cero mientras que en la anterior crisis, en los años 92 ó 93, teníamos tipos de interés de dos dígitos", ha explicado Campa.
Aunque el euro está en cuestión estos días, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, también ha salido en su defensa y ha subrayado que el euro es la "herramienta fundamental" para el desarrollo económico de la Unión Europea, aunque ha precisado que es necesario impulsar la coordinación económica entre los 27 estados miembro para salir de la crisis.
Barroso, durante la votación de la nueva Comisión Europea, defendió así euro ante las críticas contra la moneda única europea y afirmó que "los que creen que se puede poner en entredicho, deben saber que nos vamos a mantener firmes".
España no es Grecia
“España no es Grecia”, titulaba The Wall Street Journal hace un par de días un artículo de opinión. Opiniones en este sentido ha habido varias. “Nos hemos pasado tres pueblos al comparar España con Grecia. El mercado se ha pasado de frenada en la valoración del riesgo de impago de deuda soberana" ya que en su opinión, "el tema de solvencia está resuelto por todas las medidas extraordinarias que se han adoptado", declaraba a Cotizalia.com José Ramón Iturriaga.
Los CDS (siglas de Credit Default Swaps, seguros contra la suspensión de pago de la deuda) de España están en un nivel bastante inferior (126,67) al de Grecia (350,76), la deuda de nuestro país es menos de la mitad (el 55%) de la griega (superior al 120%) y el déficit fiscal español en 2009 fue del 11,4%, frente al 12,7% del griego. Por otra parte, aunque tenemos un desempleo bastante superior (de casi el 19%, mientras que en Grecia la tasa es del 9%), los analistas restan importancia al dato a la hora de analizar los mercados financieros. Y el diferencial del bono español con el alemán es de 80 puntos básicos, mientras que el del griego es superior a 300.
Como dijo el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, hace unos días, "comparar a España con Grecia es como comparar el Real Madrid con el Alcoyano”. Y ese es, precisamente, el miedo de Alemania y Francia.