martes, 26 de enero de 2010

Triste realidad: la reforma financiera necesita héroes

Brooksley Born fue la jefa de la Comisión de Futuros americana, la Commodity Futures Trading Commission, de 1996 a 1999. Antes de ocupar esa posición, se había dedicado profesionalmente a defender a pequeños inversores de tropelías del estilo de Nelson y William Hunt en el mercado de la plata.

Desde el principio la señora Born estuvo convencida que los derivados serían en el futuro un peligro para la estabilidad del sistema financiero y que era necesario regularlos antes de que fuera demasiado tarde. Para ello, en febrero de 1998, Born quería crear una legislación que regulase este mercado. Sin embargo, Robert Rubin y Lawrence Summers del Tesoro y A. Levitt de la SEC se opusieron. De hecho, según Michael Greenberger, entonces Director de la División de Comercio y Mercados, Lawrence Summers llegó a afirmar que “tengo 13 banqueros en mi oficina que dicen que si tu (Born) continuas con esta iniciativa, causarán la mayor crisis financiera desde la Segunda Guerra Mundial”. (Nota: el tema de hoy no es entidades financieras y la crisis o la relación entre poder político y financiero, pero lo que dice el Sr. Greenberger, ojo, Director de la CFTC, es imprescindible para los que quieran verdaderamente entender por qué ocurren algunas crisis. Y para aquellos que creen que mirando una gráfica se explica el origen de ésta en particular).

Aun así, Born continuó con su iniciativa pero Greenspan, Rubin y Levitt pidieron al Congreso americano una moratoria en la introducción de la regulación. En septiembre de 1998, estalló Long Term Capital Management y Born advirtió que esto sólo era “un ejemplo de lo que pasaría a la industria de no aprobarse una regulación efectiva sobre los mercados”. No sirvió de nada. Se aprobó la moratoria solicitada por la FED y el Tesoro y la señora Born dejó su puesto en abril de 1999. En el 2000, el Presidente Clinton, a propuesta del Tesoro y de la FED, firmaría la pseudo-regulación de los derivados a través de la Commodity Futures Modernization Act (CFMA). Lo que pasó a continuación es Historia.

Otros héroes, Paul Moore y Martín Redrado.

Paul Moore era jefe del Grupo Regulatorio de Riesgo del HBOS entre el 2002 y el 2005, con amplia experiencia en control de riesgos en la rama financiera de KPMG. Después de largo tiempo trabajando para la entidad financiera, su propio CEO lo despidió. ¿La causa?, ¿apropiación de fondos?, ¿malas prácticas bancarias?. Según el señor Moore por declarar ante el regulador británico encargado de la supervisión y ejecución de las “buenas practicas bancarias”, la FSA, que HBOS iba directa a la bancarrota de continuar con su irresponsable política de concesión de créditos, lo cual, resultaría ser finalmente cierto.

Martín Redrado es economista educado en Harvard con una vasta experiencia profesional en el equivalente a la CNMV argentina. Hace unas semanas era Gerente del Banco Central de la República Argentina hasta que el Gobierno Argentino solicitó su dimisión. ¿La causa?, ¿malversación fondos públicos?, ¿corrupción?. Qué va. Oponerse al Plan público de crear un fondo dotado con $6.569 millones de las reservas del Banco Central para pagar los vencimientos de la deuda argentina.

El señor Redrado declaró que su cese sólo podía ser decretado por el Parlamento, no por el Gobierno; que las reservas del Banco Central eran de los ciudadanos, no del Gobierno; y que las reservas estaban para respaldar al peso no para pagar deudas públicas, tal y como la Justicia confirmaría. Le costó la cabeza.

Estos son simplemente tres ejemplos de “héroes”. Personas que cumplen con la ley y realizan su cometido pero que acaban perdiéndolo por no “amoldarse” a las necesidades publico-políticas del momento, algo que plantea dos reflexiones:

a) ¿Qué motiva a un profesional arriesgar su futuro conociendo las negativas consecuencias profesionales que para sí su acto tendrá?
b) ¿Qué motiva a un Estado (Gobierno) actuar ilegal y/o inmoralmente contra sus propias disposiciones y ciudadanos?

La conducta de estos profesionales es aún más inusual si se tiene en cuenta que son economistas, que ética no se explica en las facultades y que ésta no es hábito generalizado dentro de la profesión. Estas tres personas representan la ética idealista de Kant, la ética del honor, la ética del deber por el deber.

El fin justifica los medios o la perversión del Contrato Social.

En contra de esa ética kantiana, los gobiernos responden con el axioma maquiavélico de que “el fin justifica los medios”. Si se puede obtener el poder por medios morales hay que hacerlo, pero si esos medios no sirven para obtener el fin, “el príncipe” esta obligado a usar el mal o la mentira “por el bien común”.

En el caso de la señora Born, las autoridades prefirieron obviar la buena práctica y no regular. Con una regulación efectiva, las entidades financieras no hubieran podido sacar de sus balances esos productos, no hubieran podido conceder ese volumen de préstamos, no “crecimiento” económico, no victoria electoral.

En el caso del señor Moore, si la FSA hubiera ordenado al HBOS que restringiera sus créditos, habría sentado un precedente para otras entidades, y sin control del crédito adiós al modelo de vida que lo sustenta.

En el caso del Sr. Martín Redrado, después del evento del 2001, el gobierno impuso una renegociación de la deuda que fue parcialmente rechazada. Hoy, al estado le urge volver a los canales financieros y para ello necesita de esos acreedores que no aceptaron la renegociación (Barclays para el movimiento de capitales en America Latina, DB para el flujo de inversiones desde Alemania y Citigroup para los norteamericanos). Sin el pago de los $6.500 millones comprometidos la estrategia se derrumba. Ni la ley ni un individuo se pueden interponer. Está en juego refinanciar $20.000 millones y nuevas emisiones que eviten que la fuga de capitales continúe en el 2010 como lo ha hecho en 2008 ($23.000 millones) y finales de 2009 ($21.000 millones).
Desde “El Contrato Social, o sea principios del Derecho Político” los ciudadanos han convivido con un Estado “Social”: renunciaban voluntariamente a algunos de sus derechos para someterse al estado a fin de recibir mayores contraprestaciones. A cambio, el Estado velaría por los intereses individuales. Según el Capitulo IV,”las promesas que nos unen al cuerpo social solo son obligatorias porque son mutuas”. Ambas partes, sobre todo los ciudadanos, se comprometían a ceder para obtener un bien superior.
De ese Estado Social se ha pasado al actual Estado “Pastor”. El ciudadano no debe saber l verdad. El Estado sabe lo que es lo mejor para el ciudadano y debe “guiarlo” como un Pastor. El ciudadano debe ceder sus derechos al Estado y, a cambio, no debe preocuparse porque el Estado lo hace por él. En este nuevo concepto de Estado los “héroes” no encajan. Son incómodos. Pero una sociedad no puede funcionar sin ellos. La semana pasada ustedes proponían soluciones a la crisis, mejor educación, reformas del modelo productivo, en la administración…todas medidas necesarias pero efectivas a medio y a largo plazo.
Para hoy se buscan “héroes”. No líderes guiadores. Ni políticos salvadores. No hace falta ser Gobernador del banco central. Tampoco “filosofía” barata ni “héroes” homéricos. Solo individuos con coraje y ética para hacer lo que se debe cuando se debe en la medida en la que cada cual pueda. Pequeños gestos hacia el prójimo, compartir el conocimiento en el campo en el que se tenga experiencia con otros, un consejo que permita solucionar un problema, orientación para que los más jóvenes no cometan los mismos errores y sobre todo, criticar la falacia del Estado del “fin justifica los medios”.
La Economía dice que un conjunto reducido de individuos puede revertir una situación provocando efectos multiplicadores positivos para un conjunto mayor. Se necesitarían 144.000 “héroes” para producirlo. Ya tenemos tres. Se buscan 143.997 más.
P.S.: Born recibió el John F. Kennedy Profiles Courage award en el 2009 “por el coraje político en sus avisos sobre las condiciones que contribuyeron a la actual crisis”. El Sr. Bernanke el de “Persona del 2009” de Time. Cada cual elige su bando.