Hoy les escribo desde Río de Janeiro y, mientras repaso algunas noticias de la semana, me llama la atención la siguiente: Jim Cramer, ese torbellino mediático americano, recomienda comprar un banco, el Santander, por su exposición a Brasil. Sin dudar de las bondades de la entidad financiera como valor, lo primero que me viene a la mente son las muy sabias palabras de mi ex-jefe Ken Griffin, dueño del hedge fund Citadel: "si quieres comprar algo, no lo hagas con híbridos". Y estoy de acuerdo. Parece obvio decirlo pero, si quieres comprar Brasil, compra Brasil directamente. Y hay muchas razones para invertir en el país: un aumento esperado del PIB del 5%, incremento de la demanda energetica del 6% anual,... Y petróleo, mucho petróleo. 14.000 millones de barriles en reservas probadas y los mayores descubrimientos de crudo de la década.Por un lado está Petrobras, con unos incrementos de producción del 6% anual que comparan espectacularmente con sus competidoras, que no crecen. Petrobras también ofrece costes muy competitivos (media de $13/barril coste total). Sin embargo, pesa sobre ella el rumor de una ampliación de capital de, al menos, 10.000 millones de dólares y, como Shell o Conoco, sufre del mal de los grandes conglomerados empresariales. Está barata, pero sus enormes necesidades inversoras en negocios diversificados pesan sobre su retorno sobre el capital empleado o ROCE.Por tanto, si les interesan los casi 7.000 millones de barilles en descubrimientos de petróleo en Brasil les animo a analizar las dos empresas que ofrecen exposición absoluta y sin medias tintas en ese area: Lupatech y OGX.La primera, como firma de servicios petroleros casi monopolista y prioritaria para Petrobras, es la gran beneficiaria del programa inversor necesario para desarrollar los campos descubiertos. Cuenta con un balance atractivo, crecimientos esperados de 12-15% y márgenes superiores a sus competidores europeos. Y recuerden que Brasil necesita monetizar esas reservas y recibir impuestos por el petróleo producido, ya que el gobierno vendió en los últimos diez años por alrededor de 1.000 millones de dólares unas concesiones petroliferas que hoy tienen un valor aproximado de 50.000.La segunda empresa, OGX, especializada en exploración, compró a 20 céntimos de dolar por barril unos campos que parecían improductivos y nadie quería y que han demostrado contener, al menos, 2.500 millones de barriles recuperables. Una cantidad que podría ampliarse a 7.000 según la valoración sísmica de tres dimensiones, es decir: lo estimado por estudios exploratorios que hasta ahora han sido acertados. OGX cuenta con $1.500 millones de caja después de financiar el plan exploratorio de sus cinco campos. Y, en vez de endeudarse, probablemente realizará el desarrollo posterior de esas reservas, con costes estimados de $13/barril, vendiendo participaciones minoritarias a otros inversores. Desde un punto de vista conservador, esos 2.500 millones de barriles se podrían valorar entre $10 y $12/barril... Echen cuentas.Como colofón, Brasil además ofrece oportunidades en un sector eléctrico que espera aumentar su capacidad instalada de 102 Gw a 153 en 8 años. El 85% de la generación es hidráulica si bien el gas natural producido internamente jugará un papel primordial a futuro. Se persigue producción de bajo coste y expansión de márgenes ya que los precios de la electricidad superan a los europeos en un 15%. Además los principales actores ofertan rentabilidades por dividendo superiores al 6-%. Existen más oportunidades de bajo riesgo y alto yield de lo que el mercado esperaría de un país emergente.Los juegos olímpicos y el petróleo van a ser dos factores que contribuyan a un crecimiento espectacular de las inversiones en infraestructuras. Y sus empresas energéticas son las grandes beneficiadas de ese impulso. Merece la pena mirar a Brasil con detalle.