La semana que viene la Reserva Federal podría tener nuevo presidente. El domingo se cumple el plazo para la reelección de Ben Bernanke al frente del regulador monetario y podría haber sorpresas. Esta tarde, el Senado llevará a cabo una primera votación, en la que necesita el apoyo de 60 legisladores y previsiblemente el domingo tendrá lugar la segunda vuelta, en la que sólo requeriría 51 votos para continuar en el cargo.
La situación comienza a ser delicada para el presidente de la Fed. La polémica reelección está convirtiéndose en un enfrentamiento abierto entre partidarios y detractores. Bernanke cuenta con el apoyo público del presidente del Gobierno, Barack Obama, que hace cinco meses anunció que quería a Bernanke en un segundo mandato. Sin embargo, como en Estados Unidos no está institucionalizado el voto de partido, varios demócratas ya han dicho que van a votar en contra, por lo que Bernanke dependerá de los republicanos.
En los últimos días, el presidente del regulador monetario ha intensificado los contactos con diferentes senadores para recopilar apoyos. “Tiene los votos para ser confirmado en el cargo”, aseguró Judd Gregg, senador republicano de New Hampshire en Washington. “Es el tipo correcto para el trabajo”.
No en vano, la gestión de Bernanke al frente de la Reserva Federal no ha sido fácil. A diferencia de algunos de sus predecesores, que han desarrollado la política monetaria en tiempos de bonanza económica, este profesor de 56 años, del que dicen carece de carisma político, metódico y sin argumentos partidistas, ha tenido que enfrentarse a la peor crisis financiera desde la Gran Depresión y evitar, con sus decisiones, el colapso del país.
En este sentido, sus partidarios aseguran que sus medidas han salvado a Estados Unidos. “Durante los días más oscuros, este hombre y su liderazgo tomaron cartas en el asunto” aseguró el legislador Dick Durbin la semana pasada tras reunirse con Bernanke, quién reconoció ante la cámara que había cometido algunos errores. “Entró y tomó algunas decisiones que nos salvaron”, explica Durbin, “tenemos que reconocer el hecho de que hemos avanzado”.
Pero los legisladores han sido acusados de mantener en pie a Wall Street, causante de la crisis que está azotando a la población, y Bernanke es de largo el símbolo de todo ello.
Sus partidarios, entre los que se encuentran algunos líderes demócratas y los miembros de la Casa Blanca, se muestran ligeramente optimistas y creen que cuentan con los votos que necesitan como parte de un acuerdo negociado en la cámara que supondría aumentar el límite de la deuda.
Si Bernanke no es reelegido el domingo, al menos mantendría su puesto en la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal y podría ser reelegido por sus compañeros en la institución para continuar al frente del Comité de Mercado Abierto, que es el organismo que realmente controla la política monetaria.
En cualquier caso, el futuro del Banco Central continúa en el aire, ¿seguirá siendo Ben Bernanke el hombre que marque el devenir de la economía norteamericana o a partir de la semana que viene habrá otro rostro, como el del vicepresidente Donald Kohn, en el sillón de la Fed?.