viernes, 11 de diciembre de 2009

Los Bancos Centrales ensayan salidas de emergencia

Hoy les propongo familiarizarse con un concepto que va a estar en primera plana de la actualidad informativa en los próximos meses. Se trata de uno de los elementos a ser utilizados por los Bancos Centrales para reducir con carácter acelerado la ingente oferta monetaria que ha nacido de sus políticas expansivas. Junto con la posible elevación de los tipos de interés o la paulatina eliminación de las medidas extraordinarias de inyección de liquidez, el volumen comprometido aconseja tener en la recámara una serie de actuaciones adicionales que ayuden a drenar dinero de forma rápida si la actividad económica repunta o surge la amenaza de la hiperinflación. Entre ellas, la más de moda en el mundo anglosajón es, a día de hoy, los reverse repos. A ellos dedicaré el post de este viernes.
Aunque, según señala la propia Reserva Federal de Nueva York, su utilización es generalizada desde 1999 -y, de hecho, hubo operaciones similares hasta diciembre de 2008 (ésta de 25.000 millones de dólares)-, es ahora cuando se pretende poner en funcionamiento específicamente para la finalidad anteriormente mencionada. De hecho, ya está en marcha. Eso sí: para que no se pueda interpretar como un cambio en el sesgo de la política monetaria su mecanismo ha sido diseñado para que no tenga un impacto material ni en los tipos de interés ni en las reservas. En la última semana, la FED ha llevado a cabo cuatro transacciones de menor cuantía (dos de 180 y dos de 225 millones de dólares) con bonos del Tesoro como colateral, en plazos que van de 1 a 8 días y a precios de mercado. Como señala este analista de Cantor Fitzgerald citado por el FT, se trata de poner las vías para que el tren pueda circular.
Pero, ¿qué es un reverse repo? Se trata de una venta con pacto de recompra en el que, al contrario de lo que ocurre normalmente en el mercado financiero, es el Banco Central el que vende los activos a un tercero con un compromiso futuro de adquisición a un precio superior. Los matices vienen con los detalles. Así, el tercero puede ser uno de los 18 Primary Dealers que normalmente operan con la Reserva Federal o un agente distinto, como los fondos monetarios. El activo a vender, cualquiera de los que figura en el Balance del supervisor y que éste, a su vez, ha comprado o admitido como garantía de una línea de financiación. La remuneración, fija o subastada. El plazo, el que se determine aunque lo normal es que su eficacia venga vinculada a duraciones cada vez más largas.
En la práctica lo que se sustituye es efectivo por activos, de modo sucesivo hasta su vencimiento mediante renovaciones o roll overs, de tal modo que se puedan ir regulando los entre 0,8 y 1,2 billones de dólares de exceso de reservas que se calcula existen en el sistema bancario estadounidense. Una abundancia que ha permitido sanear los balances de muchas entidades financieras pero que no se ha trasladado a un sistema crediticio que languidece debido a las incertidumbres acerca del valor de las garantías y la capacidad de repago de los acreditados. Lo curioso es que son los propios beneficiarios de tal política de la FED los que exigen que su colaboración necesaria para implantar el reverse repo venga acompañada de una relajación de los nuevos estándares previstos de capital. Muy fuerte, y técnicamente inviable como señala este post de FT Alphaville, sería. En realidad, los bancos tienen la sartén por el mango: la alternativa sería que les remuneraran por las reservas no utilizadas para que no salgan al mercado. Un desincentivo más para que llegue algo a la economía real.
Veremos a ver en qué acaba todo esto, toda vez que las pruebas preliminares de cierto alcance parece que han sido frustrantes. El dinero es, pese a su abundancia y ausencia de rentabilidad, un bien muy preciado a día de hoy entre los agentes financieros. Surgen, además y a bote pronto, dos cuestiones con esta dinámica. Una, ¿cómo arbitrará, la Reserva Federal en particular y los bancos centrales en general, su necesidad de reducir balance para drenar liquidez de la economía con la urgencia de los gobiernos por colocar una deuda de la que, especialmente en el mundo anglosajón, han sido compradores principales? Y dos, tal como hemos anticipado en el párrafo anterior, si la actividad crediticia no se recupera antes, ¿lo hará en un entorno de restricción de oferta monetaria? Porque aquí todo el mundo se olvidado de que el balance de los organismos supervisores no puede crecer ilimitadamente. O, a lo mejor, sí. Pero miren, ese nuevo “paradigma”, si me dan ocasión, prefiero perdérmelo. Buen fin de semana a todos.