El único momento, desde que el SP500 empezó a subir, en el que se ha podido tener dudas sobre ello, lo vivimos en la primera quincena del mes de julio. Sin embargo, por aquel entonces, el último mínimo creciente era exactamente el 878,94 (cierre del 15 de mayo) y el índice no fue capaz de cerrar por debajo de este nivel en ningún momento.
Por lo tanto, no hay ningún argumento técnico que justifique pensar en un agotamiento del proceso alcista. De hecho, tenemos un argumento que justifica todo lo contrario. Me estoy refiriendo a la ruptura del 1.100 hace un par de días.
El 1.100 es importante por 2 motivos. El primero es que era el último máximo creciente de toda la estructura. Y el segundo es que es el punto por donde pasa la directriz bajista principal que se puede construir desde los máximos históricos del índice alcanzados en 2007. En consecuencia, la superación de este nivel ratifica la estructura alcista general.
Hasta aquí, la parte fácil. A partir de aquí es donde empiezo a complicarles la existencia.
La pregunta que me estoy haciendo es la siguiente: ¿Qué debemos esperar de la ruptura del 1.100 en el SP500? O, dicho de otra manera, ¿va a producirse una aceleración del movimiento alcista?
Lo primero que debo resaltar es que a pesar de la superación de este nivel, seguimos sin tener confirmación por el lado de la Teoría de Dow. Les recuerdo que esta Teoría dice que las señales alcistas deben ser coincidentes, lo que significa que si aparece un nuevo máximo creciente en el Dow de Industriales, debe aparecer también uno en el Dow de Transportes para que sea válida. A fecha de hoy, el Dow de Transportes no ha logrado superar su último máximo creciente en términos de cierre que, les recuerdo, está situado entre 4.055 y 4.070.
Pero no es este el tema en el que quería profundizar. Es necesario que vuelvan a echar un vistazo al gráfico expuesto al principio. El proceso alcista puede dividirse en 2 periodos, desde marzo a junio y desde julio hasta el momento actual.
En el primer periodo se aprecia que el movimiento alcista arranca con una fortísima aceleración para luego entrar en un proceso alcista más pausado en el que la ruptura del último máximo creciente no produce aceleraciones importantes. Durante este periodo se suceden, como si dijéramos, múltiples trampas alcistas en tanto en cuanto la ruptura del último máximo creciente se aprovecha para la toma de beneficios en el corto plazo, lo que produce correcciones que, en todos los casos, respetan el último mínimo creciente.
Tras el periodo de consolidación lateral de junio/julio, se inicia el segundo periodo alcista. De nuevo se aprecia que este tramo arranca con una fortísima aceleración (mediados de julio a mediados de agosto) para luego entrar en una fase alcista más pausada. Al igual que en el primer periodo, durante esta fase la ruptura de los máximos anteriores se aprovecha para la toma de beneficios en el corto plazo, lo que vuelve a producir correcciones que, en todos los casos, vuelven a respetar el último mínimo creciente.
El argumento que voy a exponer a continuación me lleva a pensar que es poco probable que se produzca una aceleración y que es mucho más probable que sigamos dentro del proceso de idas y venidas, con rupturas de máximos en seudo trampa alcista. Para ello me apoyo en argumentos estadísticos.
Este gráfico representa la distancia existente entre el precio del SP500 y su media de 200 sesiones a lo largo de los últimos 20 años. La línea central, es decir, el 0 representa la media de 200 sesiones y el gráfico que se sitúa por encima o por debajo de esta línea, la distancia existente hasta el punto cero en términos porcentuales.
Lo primero que se debe resaltar es que los acontecimientos vividos a lo largo del último año y medio han provocado que la volatilidad de la distancia a la media de 200 sesiones haya sido inusualmente elevada. Por ello, en noviembre del año pasado se alcanzaron distancias por debajo de la media jamás vistas hasta entonces. De igual manera, el rebote de los últimos meses ha provocado que se hayan alcanzado distancias por encima de la media jamás vividas con anterioridad. En este sentido, es importante tener presente que a lo largo de los últimos 20 años, el SP500 ha logrado mantenerse en distancias tan alejadas de su media durante tan sólo un 0,3% del tiempo.
¿Es, por tanto, posible que la ruptura del 1.100 se resuelva con una fuerte aceleración del movimiento alcista? En mi opinión, es poco probable puesto que, de suceder, se alcanzarían distancias respecto de la media de 200 sesiones jamás vistas hasta ahora. No se puede descartar la posibilidad de que se produzcan 1 o 2 sesiones de pánico comprador pero, en este caso, es prácticamente seguro que el mercado aprovechará ese posible “espasmo” alcista para vender, dada la propensión natural a revertir a esta media.
La conclusión a la que se llega es la siguiente. El SP500 sigue dando muestras de que la tendencia alcista iniciada en marzo sigue su curso, con lo que teóricamente no sólo se deben mantener las posiciones largas que se tengan abiertas, sino buscar también oportunidades de añadir más.
Dada la elevada distancia a la que se encuentra el índice respecto de su media de 200 sesiones, es altamente probable que la estructura siga siendo similar a la desplegada desde mediados del mes de agosto; esto es, subidas con múltiples idas y venidas.
Por lo tanto, considero que la ruptura del nivel de los 1.100 puntos, si bien ratifica la estructura general, no es un motivo suficiente como para ampliar las posiciones largas que se tengan abiertas. Es preferible esperar a un nuevo proceso correctivo, ya sea vía consumo de precio o vía consumo de tiempo, que permita reducir la distancia a la media y nos permita comprar con un nivel de riesgo inferior al actual.
Por último, voy a “robarles” 5 minutos más de su tiempo para enumerar las ventajas e inconvenientes de los 2 tipos de procesos correctivos que podrían darse.
En el caso de corrección vía consumo de precio, surgirán dudas acerca de la validez de la ruptura del 1.100. Incluso, en este caso, podríamos empezar a hablar de posible “trampa alcista” del índice en zona de resistencia clave, estructura que suele aparecer en la formación de techos en la evolución del activo analizado. La ventaja de esta situación es que el precio de compra se situará relativamente cerca del último mínimo creciente (1.029) en donde debería situarse el stop.
En el caso de corrección vía consumo de tiempo, la ruptura del 1.100 ganaría en consistencia. Sin embargo, el stop de protección debería seguir situándose por debajo del 1.029 en términos de cierre lo que nos obligaría a asumir un riesgo superior.
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